Viaje a las Merindades de Castilla


1, 2, 3 y 4 de Mayo de 2019

 Frias, Oña, Medina de Pomar, Valle de Mena y Sedano

En el norte de la provincia de Burgos, más de 360 núcleos de población, extendidos en una superficie similar a la vecina Vizcaya, componen la amplia comarca de Las Merindades. En ella, el Ebro y la Cordillera Cantábrica han condicionado un paisaje contrastado, que posibilita la convivencia de diferentes especies vegetales y animales.

 

Día 1 de Mayo

Salida desde Rivas, Visita al Monasterio de San Salvador (Oña) y comida en el restaurante La Muralla

Tarde: Visitar Frias y Tobera y traslado al Hotel (Medina de Pomar)

 

 

Frías aparece citada por primera vez en la segunda mitad del siglo IX. Sería uno de tantos pueblos surgidos en los primeros momentos de la ocupación del Alto Ebro. De aquellos años nos quedan los sepulcros rupestres de los alrededores de la parroquia de San Vicente, entonces cementerio. El nombre del pueblo procede de “Aguas Fridas”, después reducido a la segunda parte de esta denominación.

 

Traspasado el año 1000 aparece por estas tierras el rey navarro Sancho III el Mayor, cuya base de actuación será Oña. Como consecuencia de la división del reino, esta parcela burgalesa quedará dentro de Navarra. Las luchas con Castilla obligarán a levantar castillos enriscados en los más importantes pasos: Santa Gadea del Cid(Término), se pone a punto Pancorbo y se levantan ex profeso los de Tedeja(en la Horadada, cerca de Trespaderne) y Petralata(en lo alto del Portillo de Busto). Frías pudo servir de defensa complementaria. Con la derrota de Atapuerca(año 1054) nuestro pueblo revierte al condado de Castilla que, desde ahora, tendrá la consideración de reino.

 

Día 2 de Mayo

Siones, Vallejo y Villasana de Mena donde comeremos en el Mesón el Alfiz

Tarde: Visitar Monasterio de Sta, Clara en Medina y el de Rioseco y traslado al Hotel (Medina de Pomar)

 

En el valle de Mena, al pie de la Fuente del Río, sobresale una de las joyas románicas que atesora esta impresionante comarca del norte de Burgos. Declarada Monumento Nacional en 1931, la románica iglesia de Santa María de Siones (finales del siglo XII), es, sin duda, una de las obras de mayor importancia del arte románico en nuestro país. Es también un Bien de Interés Cultural de la provincia de Burgos.

Llamará la atención del viajero la iconografía de Siones. Algunas imágenes sobresalen del resto, como Calavera y tibias (fuera), importante porque indica que su interior solo es accesible a los iniciados, como en la masonería; Cara bestial por cuya boca sale una serpiente (arquería ciega a la izquierda) Habla de la sabiduría, de la palabra de conocimiento representado por la serpiente; Símbolos zodiacales y constelaciones: En Siones hay un gran muestrario de constelaciones como las zodiacales de Aries, Tauro, Escorpio, Leo, Piscis, Virgo o Géminis hasta otras como la de la Liebre, Orión o Can Menor; Lucha de caballero lanza en ristre contra ave monstruosa con cola de serpiente (capitel lateral): Es una representación de San Jorge, que solo matando al dragón podrá liberar a la princesa; Perro (capitel bajo el ábside): Se trata de la estrella Sirio, de la constelación del Can Menor, que acompaña siempre al cazador Orión, vecino en el cielo.

Fuente: Lugares con Historia

 

Día 3 de Mayo

Puentedey y Ojo Guareña y Espinosa de los Monteros donde comeremos en el Restaurante Mantequería Asador

Tarde: Visitar Espinosa de los Monteros y traslado al Hotel (Medina de Pomar)

 

Puetedey. Merindad de Valdeporres

 

ESPINOSA DE LOS MONTEROS

En pleno periodo de reconquista, tiempos del Conde Sancho García (año 1006), acontece el hecho de mayor trascendencia para esta villa, cuyo acontecer, mezcla leyenda y hecho histórico, ha llegado hasta nuestros días relatado de esta forma:

“El Conde Don Sancho residía al principiar el siglo XI en la Villa de San Esteban (Burgos) mientras que el Rey árabe Mahomad Almohadio tenía sus huestes en la Villa de Gormaz, frontera de aquella. El caballeroso Conde castellano invitó a una partida de casa al rey árabe, obsequiándole este a su vez con varios festejos, lo cual proporcionó ocasión al rey Mahomad para conocer y tratar a la madre del Rey castellano, Doña Aba, estableciéndose entre ambos en breve espacio de tiempo simpatía y afecto que derivó en violentísima pasión.

Más como el mayor obstáculo pasra la consagración de estos atrevidos e incorrectos amores fuese la oposición completa del Monarca castellano, cegados por la violencia de la pasión, concertaron el crimianl propósito de hacer desaparecer violentamente al Conde Castellano.

Los medios que se habían de poner en práctica para la ejecución de tan criminal hecho, consistían en preparar un activo veneno, el cual había de hacérsele beber al Conde por la misma Doña Aba. Esta, avisaría a su amado, el sarraceno, luego de haberse consumado el complot, arrojando una gran cantidad de paja al río Duero, señal que aprovecharían los sarracenos para caer por sorpresa sobre los cristianos y apoderarse de la villa de San Esteban y de los demás castillos del Condado, con los cuales se alzaría la propia Condesa Doña Aba.

Estos inicuos preparativos, observados por una camarera, Cobigera, que se decía entonces, de la Condesa Doña Aba, hubieron de ser trasmitidos por aquella a su esposo, que era escudero y mayordomo del Conde y éste hubo de ser avisado por su mayordomo llamado Sancho Espinosa Peláez, del peligro que le amenazaba.

Prevenido pues el Conde Don Sancho, no experimentó sorpresa de ninguna clase cuando, ya caída la tarde y al regreso de una cacería, fatigado, sudoroso y sediento, su propia madre, Doña Aba, le ofreció un refresco con objeto de que mitigara su sed; y cual no fue el asombro de la Condesa, el terror que embargaría su ánimo y el espanto que se pintaría en su rostro, cuando el Conde Don Sancho, invitó a su madre a que bebiese primeramente del refresco; después se lo ordenó ante sus negativas y últimamente la obligó a que lo bebiese so pena de atravesarla con su espada; ante cuyos mandatos y amenazas, Doña Aba, apuró el brebaje mortal que destinaba su hijo, y quedó muerta en el acto como herida por un rayo.

Don Sancho ordenó que arrojasen al río una gran cantidad de paja, y Mahomad, al ver la señal, creyendo muerto al Conde, salió con sus huestes seguro de derrotar a los cristianos.

El Conde les acometió por sorpresa antes de llegar a San Esteban y en la batalla, no se separó de su lado ni un solo instante su escudero y mayordomo Sancho, convirtiéndose sin descanso, en escudo de la persona de su amo y señor.

Y este es el momento crítico en que se crea el Cuerpo de Monteros de Espinosa, pues agradecido el Conde Don Sancho al nobilísimo proceder de su escudero y mayordomo a quien debía no ya la vida, sino la integridad del Condado, entregó de allí en adelante la guarda de su persona a tan leal vasallo y a las personas de su misma sangre.

Habida consideración a que dicho mayordomo era natural de la Villa de Espinosa, entonces en ruínas por haberla casi destruído en totalidad y en reciente fecha el Califa Abdherramán, instituyó para él, sus parientes y descendientes suyos, cinco oficios de Montero, dándoles el nombre de Monteros por haberse concertado y originado el hecho en un monte, y de Espinosa por ser todos naturales de esta villa (…)”

Seleccionado del texto citado por D. Rufino de Pereda Merino, en su libro “Los Monteros de Espinosa”, páginas 141 y siguientes.

Este acontecimiento histórico marcará en adelante la historia de la Villa desde el momento en el que el Rey Alfonso VI (hacia 1084) comienza la restauración encargándola a los caballeros navarros Martín Ruiz de Berrueza y su hermano, hasta la desaparición del último título de Montero de la Casa Real en 1931.

 

Día 4 de Mayo

Orbaneja del Castillo, Pozo Azul de Covanera y Pesquera de Ebro donde comeremos en el Mesón del Cañón

Tarde: Visitar Sedano y Regreso a Madrid

 

 

 

Paisajes de ensueño
La diversidad vegetal existente origina un variado colorido en el medio natural, atractivo en todas las estaciones del año.
Paisaje de calidad: amplias depresiones y desolados páramos; valles glaciares y escarpadas montañas; grandes cavidades y desafiantes desfiladeros; saltos de aguas y caudalosos ríos; bosques autóctonos y empinadas praderas; todo ello está presente en el paisaje de nuestra tierra.

Herencia del pasado
Desde el hombre primitivo, en Ojo Guareña, hasta nuestros días distintos pueblos nos han legado su herencia.
En la Edad Media la comarca jugó un crucial papel en la Repoblación como núcleo del origen de Castilla.
Merindad: El término, que aparece en el siglo X, hacía referencia a un territorio donde un Merino ejercía como representante real.
Del patrimonio religioso, destacan las numerosas iglesias románicas que a pesar de su reducida dimensión son poseedoras de una buena unidad de estilo. El Gótico también ha dejado buenos ejemplos.
Las abundantes torres defensivas y casas fuertes son restos de su belicoso pasado, de las luchas entre los linajes de los Salazar y de los Velasco. La casona Blasonada está presente en la mayoría de nuestros pueblos.
Como conjuntos monumentales resaltan los de Oña, Frías, Espinosa y Medina de Pomar. Una mención especial merece la casa popular, que basada en el modelo montañés, tiene en la solana su elemento más singular.